María Montessori hablaba de tres pilares del éxito en el aula: el niño, el ambiente preparado y el adulto que acompaña.
En este artículo exploramos cómo el mobiliario escolar impacta directamente en el aprendizaje y desarrollo infantil, desde la armonía visual hasta la flexibilidad para adaptarse a diferentes dinámicas educativas.
El impacto visual y funcional del mobiliario escolar en el aula
Siempre que realizamos un proyecto de transformación en un colegio comenzamos por este punto, ya que en la mayoría de centros el mobiliario es realmente muy antiguo y parece que nunca se encuentran fondos para hacer cierta renovación.
Hoy en día sabemos además que disminuir el ruido visual es importante para favorecer la concentración.
Es importante buscar una armonía y estética visual y, sobre todo, colores neutros que inviten a la calma y al estímulo de los ciclos de concentración para favorecer el aprendizaje significativo, sobre todo especialmente en la etapa de educación infantil de 0 a 6 años.
Del mismo modo que en los restaurantes de fast-food se utilizan colores estridentes para que el público coma rápido y deje la mesa para otro turno, (creo que todos tenemos en la cabeza el amarillo del Mac Donals), lo mismo ocurre cuando encontramos aulas con las paredes pintadas de amarillo o incluso fucsia y mesas y sillas del famoso “verde cole“.
Mobiliario flexible para dinámicas educativas diversas
Hoy en día es crucial el poder equipar a las aulas con mobiliario escolar flexible y versátil que permita la convivencia de diversas dinámicas educativas, como por ejemplo trabajo por equipos, trabajo individual o por parejas, asamblea o presentaciones en gran grupo.. etc
Del mismo modo, no será lo mismo equipar un aula ordinaria que una destinada a laboratorios tecnológicos o las nuevas aulas del futuro.

Diseño de aula que favorezca la autonomía y la circulación
Un buen diseño del aula parte de un análisis detallado de las necesidades de niños y niñas y de los recorridos que realizan día a día en el aula y en los espacios colindantes. De este modo, detectaremos los posibles “cuellos de botella”, facilitando así los movimientos dentro del aula de la forma más autónoma posible, optimizando los espacios y mejorando incluso la acústica.
Hemos de tener en cuenta que el mobiliario debe ser accesible para los educandos en lugar de armarios altos, mucho mejor estanterías a la altura del alumnado en las que podamos ubicar diferentes materiales didácticos o propuestas educativas.
Los armarios curvos pueden ser una estupenda idea para que niños y niñas puedan dejar sus pertenencias y ropa de calle al entrar al aula o incluso cambiarse de zapatos, y las mesas con formas curvilíneas encajables aportan un punto de creatividad además de favorecen el pensamiento matemático así como la comprensión de la geometría.

El mobiliario escolar como herramienta educativa
Otra cualidad interesante a tener en cuenta es que el mobiliario sea lo más versátil posible, y que no nos dificulte un rediseño del aula cuando las necesidades de los niños y niñas van evolucionando.
Del mismo modo, mesas y sillas deben ser lo más ligeras posibles para que también puedan ser transportadas por niños y niñas, favoreciendo de este modo su autonomía, autoestima y sentido de pertenencia. Si son apilables para aquellos momentos en los que necesitamos liberar suficiente espacio para llevar a cabo una dinámica mejor que mejor. Por lo tanto, es fundamental que el mobiliario escolar sea versátil para permitir rediseños del aula según las necesidades cambiantes de los niños y niñas.
¿Qué características del mobiliario escolar crees que son esenciales para mejorar el ambiente de aprendizaje en el aula? Comparte tu experiencia en los comentarios.¡Nos encantará leerte!